Con frecuencia se le ha llamado "El rey de la comedia". Mack Sennett,
cuyo auténtico nombre era Mikall Sinnott, nació en los suburbios al sur
de Montreal, Quebec, Canadá, el 17 de enero de 1880. Por extraño que
parezca para alguien que terminaría con ese título, en realidad
quería ser cantante de ópera. Pero sus padres se trasladaron a East
Berlin, Connecticut, Estados Unidos, cuando tenía 17 años, y en 1902 ya
estaba trabajando como obrero de la siderurgia. En un giro del
destino que se demostraría de inmenso valor, conoció a la actriz de
vodevil Marie Dressler, canadiense como él, quien le proporcionó una
carta de recomendación para el productor neoyorquino David Belasco. A
pesar de que finalmente no le sirviese de mucho, se quedó en Nueva York y
con el tiempo terminaría actuando.
Marie Dressler
Su primera especialidad
teatral fue su característica interpretación de un policía. Mientras
algunos actores, por no decir la mayoría, interpretaban al policía como
una figura de respeto, Sennett hacía el papel de manera cómica,
normalmente como un símbolo de autoridad que, en realidad, no es más que
un tonto incompetente que no es capaz de hacer bien su trabajo. Esta
manera de ver a "los hombres de azul" constituiría la piedra angular,
unos años más tarde, cuando Sennett fundó sus propios estudios y los
famosos Keystone Kops.
Como muchos intérpretes de teatro de la
época, pronto se interesó por un nuevo medio: el cine. Comenzó a
aparecer en películas en 1908 en los estudios Biograph, muchas de ellas
dirigidas por el gran D.W. Griffith. Más tarde, escribiría de él en su
autobiografía: "Era mi día de colegio, mi educación adulta, mi
profesor".
Dependiendo de la fuente, las razones por las que
Sennett comenzó con su propia productora pueden ser un poco confusas.
Sin embargo, todas señalan que no era muy buen actor, a pesar de una
larga lista de interpretaciones. Pero nadie duda del amor de Sennett por
el negocio y su habilidad para desarrollar ideas, historias, guiones y
talento. Solo cuatro años después de sus inicios en el cine, cofundó la
Keystone Film Company en 1912.
El
comienzo de Keystone es una película en sí misma. Aparentemente,
Sennett tenía unas enormes deudas de juego. Se reunió con
algunos apostadores para intentar convencerles de que ganarían más
dinero si olvidaban su deuda pero invertían en su nueva idea de fundar
su propia compañía de cine. Las fuentes varían, y más de una señala que
sus dos compañeros, Adam Kessel y Charles Baumann, eran apostadores.
Otras, más precisas, les identifica como productores independientes y
experimentados con una respetable trayectoria. Cualquiera que sea la
verdad, Sennett pronto fue la cabeza de su propio estudio. Comenzó una
campaña inmisericorde contra su anterior empresa, Biograph, llevándose a
sus mejores actores. Sennett no solo era un jugador, también se vio
envuelto en especulaciones inmobiliarias. Una vez intentó urbanizar una
gran extensión de terreno en Hollywood. Para promocionar el proyecto,
erigió un enorme cartel: HOLLYWOODLAND ¿Les suena? Cuando el cartel fue
reparado por las autoridades municipales, le quitaron la palabra "land" y
el resto del cartel fue rehecho. Es, quizás, el símbolo más perdurable
de Hollywood, y se lo debemos a Mack Sennett.
En
seguida Keystone produciría películas con actores como Mabel Normand
(con quien mantendría un tormentoso romance), Roscoe "Fatty" Arbuckle y
Ben Turpin. Cuando un joven cómico recién llegado de los escenarios del
music hall inglés comenzó a llamar a las puertas de la industria, fue
Mack Sennett quien se las abrió a Charles Chaplin.
Roscoe "Fatty" Arbuckle
Un ejemplo de
cómo se producía una película al habitual endiablado ritmo lo tenemos en
las palabras de Sennett a Chaplin en una de sus primeras películas: "No
tenemos escenario ni decorados; cogemos una idea y seguimos la
secuencia natural de acontecimientos hasta que todo desemboca en una
persecución, que es la esencia de nuestra comedia". Comedias frenéticas y
salvajes que no respetaban la realidad, mientras los personajes se
deslizaban hacia el caos en historias y situaciones improvisadas. En
muchas de sus películas aparecía una escuadra de policías incompetentes,
conocidos como los Keystone Kops, que llegaban en coches atestados y
que con frecuencia lo dejaban todo destruido, aumentando el desorden que
se supone iban a detener. Este grupo fue la marca de los Keystone
Studios y una de las imágenes clave de la comedia muda.
El policía que
aparece en primer plano a la derecha es Roscoe "Fatty" Arbuckle
Su
habilidad para percibir talento se volvió legendaria. Sennett
contribuyó a desarrollar algunos de los grandes nombres de aquella
época, incluso cuando dejó Keystone para marchar a Paramount Pictures.
Gente como Gloria Swanson, Carole Lombard, Bing Crosby y W.C. Fields le
deben la mayor parte de su éxito a Mack Sennett. Más tarde, cuando
llegaron los malos tiempos, Bing Crosby recordó cómo habían sido sus
comienzos e insistió para que Mack Sennett dirigiese sus escenas en "The
road to Hollywood" en 1947. Sennett pudo haber recordado su propio
lema: "un buen giro depara otro". Cuando en 1914 estaba preparando la
producción de lo que se convertiría en el primer largometraje cómico del
mundo, recordó la gentileza que había tenido con él Marie Dressler y le
propuso a esa estrella de Broadway el papel principal, que cambiaría su
vida.
Sennett,
quien no solo dirigía sino que también editaba las películas de
Keystone, es principalmente recordado por el estilo de las comedias que
prácticamente inventó. Menos conocido es el hecho de que fue el primero
en intentar proporcionar un toque de glamour a la industria
cinematográfica y con ese fin produjo una serie de películas en las que
introdujo a las Keystone Bathing Beauties. También fue el creador de las
comedias infantiles que conocemos como "La Pandilla".
Keystone Bathing Beauties
Our Gang (La Pandilla)
Extrañamente,
Sennett y su principal competidor, Hal Roach, eran distribuidos por la
misma empresa, Pathe. Este acuerdo trabajó en detrimento de ambos
productores, mientras que llenó los bolsillos de la empresa francesa,
que fue capaz de mantener esta situación durante años. Cuando en 1925
declinó la fortuna de Pathe en Estados Unidos, Sennett estaba en peor
estado que Roach. Éste había reeditado los derechos de la filmografía de
Harold Lloyd y había conseguido un lucrativo acuerdo con MGM para
distribuir la increíblemente popular serie "Our Gang" ("La Pandilla"). Sennett no
salía de su asombro. A pesar de que tenía una bien ganada reputación
como descubridor de talentos, ser capaz de mantenerlos bajo contrato era
otro asunto, siempre por culpa del dinero. Su incapacidad para mantener
a las grandes estrellas se convirtió en leyenda. Además, sus comedias
estaban seriamente desfasadas a mediados de los años veinte, y su
prometedora y reciente estrella Harry Langdon se marchó rápidamente. En
1933, el estudio de Sennett sería vendido en bancarrota y fusionado a
Republic Pictures.
La era del sonoro había cambiado la manera en
que se hacían las películas y decidió retirarse gradualmente. Sennett
terminaría su carrera profesional como productor para la división de
cortometrajes de Paramount, trabajando junto a Bing Crosby y con las
primeras películas sonoras de W.C. Fields. Así que a mediados de los
años treinta estaba todo acabado para él. Después de dirigir a Buster
Keaton en "The timid young man" en 1935 (su única colaboración), regresó
a Canadá en la más absoluta pobreza. Le concedieron un premio especial
de la Academia en 1937. El premio dice: "Por sus eternas contribuciones a
la técnica de la comedia en pantalla, la Academia presenta un premio
especial al maestro de la diversión, descubridor de estrellas,
simpático, amable, comprensivo, genio: Marck Sennett".
Una nota
interesante fue su amistad con el gran cantante Bing Crosby. Mucho
después de que finalizase la carrera de Sennett, Crosby utilizó su
influencia para que Mack Sennett dirigiese sus escenas en "The road to
Hollywood". La razón es que Sennett fue clave en los primeros días de la
carrera de Crosby. La futura estrella hizo 6 mediometrajes con Mack
Sennett, comedias musicales, incluyendo la que le proporcionaría su
canción estrella, "Blue of the night". Los otros cortos de Sennett
fueron "Billboard Girl", "Dream House", "I Surrender Dear", "One More
Chance" y "Sing, Bing, Sing". Se les puede considerar casi como
precursores de los videoclips musicales.
El
crecimiento de la televisión en la década de los cincuenta y la
necesidad de programas rápidos y baratos sacó de la oscuridad muchas de
sus películas. Una generación entera de gente descubrió la magia de los
Keystone Kops y de la era muda. Sennett disfrutó de una breve fama y
popularidad, pero eran los últimos días de su vida. Murió el 5 de
noviembre de 1960, unos meses antes de su 81º cumpleaños.
Famoso
por su implacable ambición, mal humor y genio para la publicidad,
Samuel Goldwyn se convirtió en el mayor productor independiente de
Hollywood, principalmente porque ninguno de sus colegas pudo soportarlo
durante mucho tiempo.
Nacido Shmuel, o Schmuel, Gelbfisz,
probablemente en 1879, en el barrio judío de Varsovia, fue el mayor de
seis hermanos de un vendedor de muebles de segunda mano. A los quince
años, a pie y sin dinero, abandonó Varsovia y fue a Birmingham
(Inglaterra), a casa de unos familiares donde permaneció un par de años.
Ellos fueron quienes cambiaron su apellido por Goldfish. Allí, mendigó
(o robó) el dinero suficiente para un billete de tercera clase a Estados
Unidos en 1899. Temiendo no ser admitido por el servicio de
inmigración, desembarcó en Canadá y de allí se dirigió a los alrededores
de Nueva York, concretamente a Gloversville, por aquel entonces capital
de la industria de fabricación de guantes de cuero. Sus dotes innatas
para el comercio le convirtieron muy pronto en uno de los vendedores de
guantes de más éxito del país. Después de cuatro años, ya era
vicepresidente de ventas y se mudó definitivamente a Nueva York.
Jesse L. Lasky
Blanche Lasky
Se casó con Blanche Lasky, la hermana de Jesse L. Lasky, productor
teatral. En 1913, Goldfish convenció a su cuñado y a Cecil B. DeMille
para introducirse en el negocio de la producción de películas, y
fundaron The Jesse L. Lasky Feature Play Company con el objetivo de
producir largometrajes. Compraron por 4.000 dólares los derechos de la
obra de teatro “The Squaw Man” para hacer una de las primeras películas
hechas en Hollywood. El rodaje comenzó el 29 de diciembre de 1913.
De izquierda a derecha: Jesse L. Lasky, Adolph Zukor, Samuel Goldfish, Cecil B. DeMille y Al Kaufman
Logotipo de Famous Players Film
En
1914, Paramount era una empresa que intercambiaba y distribuía
películas. Buscando más producción, firmó un contrato con Lasky Company
por 36 películas por año. Otro de los suministradores de Paramount era
Famous Players Company, de Adoph Zuckor. Las dos empresas se fusionaron
en 1916 para formar The Famous Players-Lasky Corporation. Sin embargo,
Zuckor había estado comprando en secreto acciones de Paramount. Dos
semanas antes de la fusión, se convirtió en presidente de Paramount
Pictures Corporation y, con la fusión, también de Famous Players
Company-Lasky. Goldfish fue nombrado presidente del consejo de
administración y Jesse Lasky vicepresidente. Tras una serie de
enfrentamientos con Zuckor, Goldfish abandonó la empresa ese mismo año, a
pesar de que seguía siendo accionista. Además, se había divorciado de
su mujer, así que disolvió todos sus vínculos con Lasky. Finalmente,
Paramount absorbió a Famous Players Company-Lasky y se convirtió en uno
de los principales estudios de Hollywood.
Mabel Normand
Muy
pronto, Goldfish fundó otra compañía junto a dos nuevos socios, los
hermanos Edgar y Archibald Selwyn: Goldwyn Pictures Corporation. En ese
momento de su carrera, necesitaba a los altamente respetados hermanos
Selwyn, exitosos productores de Broadway que poseían un gran catálogo de
obras de teatro que podían ser llevadas a la pantalla. Los Selwyn
accedieron a entrar en la industria del cine solo porque Goldfish tenía
bajo contrato a Mabel Normand, la estrella más grande del momento. Había
firmado con ella un contrato personal solo dos días antes de abandonar
Famous Players-Lasky. Este contrato entraría en vigor en 1917, justo
después de que expirase el que ella ya tenía con Mack Sennet. En julio
de 1916, Normand fue elegida por los lectores de la revista Motion
Pictures como la estrella más importante de la comedia cinematográfica.
Sin ella, probablemente Goldfish no hubiese podido convencer a los
Selwyn. Por otro lado, al asociarse con Goldfish, los hermanos Selwyn
tuvieron acceso a las instalaciones más importantes de Hollywood y a una
de las estrellas femeninas más destacadas.
El
nombre de la nueva empresa surgió de la unión de los apellidos de
Goldfish y Selwyn; el orden quedó establecido después de convencerse de
que llamar a la nueva compañía “selfish” no era una buena idea (selfish =
egoísta). Tanto le gustó el nombre, que Samuel decidió cambiar
legalmente su apellido por el nuevo. De paso, así parecía que la empresa
le pertenecía por completo.
El símbolo de la compañía fue un
león acostado, rodeado por una banda hecha de celuloide con la frase
“Ars Gratia Artis” (“El arte por el arte”), diseñado por Howard Dietz.
El logotipo adornaba la puerta principal de los estudios en Culver City,
California, uno de los mejores de Hollywood. La inspiración para el
logotipo parece ser que fueron los leones de piedra que se encuentran en
el exterior de la Biblioteca Pública de Nueva York, justo enfrente de
donde estaban las oficinas de los hermanos Selwyn.
El logotipo de Goldwyn Pictures Corporation en los años veinte
La
nueva compañía tuvo un éxito moderado. En 1922, fue despedido, y en
1924, Goldwyn Pictures Corporation fue absorbida por Metro Pictures, del
magnate Marcus Loew, quien deseaba crear un mega imperio
cinematográfico. Más tarde, la empresa se fusionó con Louis B. Mayer
Production, dando como resultado la Metro-Goldwyn-Mayer, a pesar de que
el propio Goldwyn no tenía nada que ver con ella. Emprendió acciones
legales por usar su nombre, pero perdió. Goldwyn no volvería a tener
socios y se lanzó a la producción independiente por su cuenta.
Durante
35 años fue el jefe y único propietario de su nueva productora, Samuel
Goldwyn Inc., un mini estudio especializado en películas caras y de
calidad, distribuidas inicialmente por United Artists y más tarde por
RKO. Sus actores en nómina incluían a Vilma Bánky, Ronald Colman, Eddie
Cantor, Gary Cooper, David Niven y Danny Kaye. William Wyler fue su
director habitual, y Gregg Toland su director de fotografía. También
tenía en nómina a escritores de la talla de Ben Hecht, Sidney Howard,
Dorothy Parker y Lillian Hellman. Goldwyn también obtenía sustanciosos
ingresos “prestando” a sus estrellas. Durante esa época, los publicistas
hablaban del “toque Goldwyn”. Y sus empleados le odiaban por su
costumbre de cambiar el reparto de las producciones, reescribirlas y
retocarlas.
En las décadas de 1930 y 1940, el sistema de los
grandes estudios de Hollywood estaba dominado por un puñado de hombres
que dirigían en solitario y con mano de hierro: Louis B. Mayer (MGM),
Adolph Zukor (Paramount), Harry Cohn (Columbia), Carl Laemmle
(Universal), Jack L. Warner (Warner Bros.), Herbert J. Yates (Republic),
Darryl F. Zanuck (Warner durante los treinta y 20th Century-Fox en los
cuarenta), y Goldwyn y David O. Selznick como productores
independientes. En 1959, todos estos hombres, con la excepción de
Warner, habían muerto, se habían retirado o sido despedidos de sus
propias empresas.
Durante más de tres décadas, Goldwyn hizo
numerosas y exitosas prelicuas, y recibió una candidatura a mejor
película por “El doctor Arrowsmith” (1931), dirigida por John Ford y
protagonizada por Ronald Colman. Otras destacadas producciones fueron
“Desengaño” (1936), “Calle sin salida” (1937), “Cumbres borrascosas"
(1939) y “La loba” (1941). Los actores principales en muchas de las
películas de Goldwyn también recibieron candidaturas por sus
interpretaciones.
Cumbres borrascosas
Los mejores años de nuestras vidas
En
1946, el año en el que la Academia le entregó el premio Irving
Thalberg, el drama “Los mejores años de nuestra vida”, protagonizada por
Myrna Loy, Fredric March, Teresa Wright y Dana Andrews, ganó el Oscar
como mejor película. En la década de los cincuenta se dedicó a hacer
gran cantidad de musicales, como el éxito “Ellas y ellos” (1955), con
Marlon Brando, Jean Simmons y Frank Sinatra. Esta fue la única película
que Goldwyn distribuyó a través de MGM. El género no era nuevo para el
estudio, ya que antes habían producido algunos musicales con Eddie
Cantor y Danny Kaye.
Como curiosidad, en "Ellas y ellos" se encuentra la primera y única vez que Marlon Brando cantó en el cine.
Para
su última película, realizada en 1959, Samuel Goldwyn reunió a los
actores afroamericanos Sidney Poitier, Dorothy Dandridge, Sammy Davis,
Jr. y Pearl Bailey para hacer “Porgy y Bess”, la ópera de George
Gershwin. La película obtuvo tres candidaturas a los Oscar, pero no ganó
ninguna de ellas. Además, supuso un fracaso de crítica y público. La
familia Gershwin repudió la película e incluso lograron retirarla del
mercado. La recepción del film fue una enorme decepción para Goldwyn.
Samuel
Goldwyn murió en su casa de Los Ángeles en 1974 de causas naturales, a
la edad de 94 años. Está enterrado en el cementerio de Forest Lawn. En
la década de los ochenta, los estudios Samuel Goldwyn fueron vendidos a
Warner Bros.
Como ya hemos dicho, Goldwyn estuvo casado con
Blanche Lasky entre 1910 y 1915. En 1925, se casó con la actriz Frances
Howard, con la que permaneció durante el resto de su vida. Su hijo,
Samuel Goldwyn, Jr., también se dedica a la producción. El actor Tony
Goldwyn es su nieto. El reputado arquitecto Fred Lebensold, ganador de
múltiples premios, es su sobrino, hijo de Manya Gelbfisz, a quien, a
pesar de los esfuerzos de Samuel Goldwyn en 1939 y 1940, no pudieron
sacar del gueto de Varsovia y murió en el Holocausto.
Los “goldwynismos”
A
Samuel Goldwyn se le conocía también por sus despropósitos, paradojas y
otras incorrecciones al hablar, conocidos como “goldwynismos” (una
frase humorística como resultado del uso indebido y contradictorio de
palabras, situaciones o modismos). Por ejemplo, se cuenta que una vez
dijo “No creo que nadie deba escribir su autobiografía hasta después de
haber muerto”. Algunas de las frases más famosas de Goldwyn en realidad
están mal atribuidas. Por ejemplo: “Un contrato verbal no vale ni el
papel en el que está escrito”.
Cuando le dijeron que el libro que
había comprado para llevar a la pantalla, “El pozo de la soledad”, no
podía ser filmado porque trataba sobre lesbianas, respondió: “No
importa, hagamos que sean húngaras”. Se cuenta la misma historia en 1934
sobre los derechos de la novela “The children’s hour”, con la respuesta
“No importa, hagamos que sean armenios”. Cuando se enteró de que un
diccionario había incluido la palabra “goldwynismo” como sinónimo de
despropósito, se enfureció.
Teniendo a muchos escritores en
nomina, es imposible que todas las frases atribuidas a Goldwyn sean
suyas. Charlie Chaplin se atribuyó haber escrito “En dos palabras:
im-posible”; y “La próxima vez que envíe a un tonto por algo, iré yo
mismo” se atribuye a Michael Curtiz.
Incluso la canción “Anything goes“, del musical de Cole Porter del mismo título, hace referencia a los "goldwynismos":
"When Sam Goldwyn can with great conviction
instruct Anna Sten in diction,
then Anna shows,
Anything goes!"
"Anything goes", interpretada por Cole Porter. Atención a 2:18
Anna Sten
Anna
Sten fue una actriz de cine mudo y sonoro, nacida en Rusia, que fue
captada por Samuel Goldwyn para convertirse en la “nueva Greta Garbo“.
Después de haber sido instruida en los métodos de actuación de Hollywood
y recibidas clases de inglés, protagonizó unas cuantas películas que
supusieron un gran fracaso comercial y significaron el final de la
relación con el productor.
Otro mítico “goldwynismo” es “Estoy dispuesto a admitir que no siempre puedo tener razón, pero nunca me equivoco”.
Citas
Las películas son para entretenerse; los mensajes deben enviarse por Western Union.
Un contrato verbal no vale ni el papel en el que está escrito.
En dos palabras: im-posible
Las manos de mi esposa son tan bonitas que voy a hacer un busto con ellas.
Cualquiera que vaya al psiquiatra debería hacer que le examinen la cabeza.
Cuando eres una estrella, debes aceptar lo amargo y lo agrio
Si no puede darme su palabra de honor, ¿podría darme su promesa?
Lo que necesitamos ahora es algún nuevo cliché.
La
razón de que tanta gente acudiese a su funeral es esta: querían
asegurarse de que había muerto (sobre su amigo y compañero Louis B.
Mayer).
Todos los directores muerden la mano de los huevos de oro.
¿Demasiado cáustico? Al infierno los costes, haremos la película de todos modos.
La pantalla panorámica solo convierte a una mala película en dos malas películas.
Los "flashback“son cosa del pasado.
Un hospital no es lugar para estar enfermo.
No me importa si mis películas no hacen un centavo, siempre y cuando todo el mundo vaya a verlas.
Le daré un definitivo quizás.
He leído parte de él hasta el final.
Esta nueva bomba atómica es dinamita.
Tienes que tomar el toro por los dientes.
No me hables mientras interrumpo.
Nuestras comedias no son para tomárselas a risa.
No presto atención a las críticas; ni siquiera las ignoro.
Si pudiese caerme muerto ahora mismo, sería el hombre vivo más feliz.
Nunca me pongo un par de zapatos hasta que no los he llevado puestos durante cinco años.
La escena es aburrida. Dile que ponga más vida en su muerte.
Siempre he sido un productor independiente, incluso cuando he tenido socios.
Vaya a verla y compruebe por si mismo porque no debería verla.
Contrataría al mismísimo diablo si me escribiese una buena historia.
Un productor no debería tener úlceras; debe provocarlas.
Para su información, me gustaría hacer una pregunta.
Puede que no siempre tenga la razón, pero nunca me equivoco.
Me duele tanto que hace que me crezca la caspa.
Cuando quiera tu opinión, te la daré.
La vida de soltero no es vida para alguien que no se ha casado.
Es más que magnífico; es mediocre.
Le pago demasiado, pero vale la pena (sobre Fredric March)
¡La televisión en color! Bah, no creeré en ella hasta que no la vea en blanco y negro.
Cuando todo el mundo está contento con las prisas, la película siempre apesta.
Haríamos cualquier cosa por los demás. Incluso cortaríamos las gargantas a los demás.
Queremos una historia que comience con un terremoto y continúe hacia el clímax.
¿Por qué debería la gente salir y pagar por ver malas prelicuas cuando pueden quedarse en casa y ver mala televisión gratis?
¿Por
qué los directores se empeñan en hacer a los pobres tan sucios?
¡Límpienlos! (en el rodaje de “Calle sin salida” (1934), una película
que trata de la vida de pobreza extrema en los barrios bajos de Nueva
York).
Hemos pasado un montón de agua desde entonces.
Nunca hagas predicciones, especialmente sobre el futuro.
No creo que nadie deba escribir su autobiografía hasta que esté muerto.
Yo las hago. Willy solo las dirige (sobre las películas de William Wyler)
Llevó más tiempo hacer uno de los contratos de Mary que hacer una de sus películas (sobre Mary Pickford)
Charlie
Chaplin es un gran artista. No estoy de acuerdo con muchas de las cosas
que dice o hace, pero es el artista más grande que el negocio del cine
jamás tuvo, y haría una película mañana mismo si él quisiese.
Es
un gran hombre el que puede decir que se equivoca (cuando le dijeron que
el personaje que quería suprimir de una película para ahorrar dinero
era, en realidad, el villano principal y que sin él no habría historia)
Las películas nunca deberían avergonzar a un hombre que lleva a su esposa al cine.
Los productores de películas heredarán la tierra.
En este negocio, el perro se come al perro, y nadie va a comerme.
Soy
un rebelde. Hago películas para agradarme. Si me agradan, entonces hay
posibilidades de que complazcan a otros. Pero primero tienen que
agradarme.
Los actores piensan con el corazón. Por eso tantos mueren de infarto.
“Siempre me he jactado del hecho de que no pasa ni un solo segundo del día sin que el nombre de William Fox esté en la pantalla, en algún cine de algún lugar del mundo”. William Fox
William
Fox fue uno de los magnates de la incipiente industria del cine a
comienzos del siglo XX. Nació el 1 de enero de 1879 en Tolcsva, por
aquella época perteneciente al Imperio Austro-Húngaro y hoy en Hungría.
Comparte origen y trayectoria con otros grandes, como Loew o Louis B.
Mayer: familia pobre judía que emigra a Nueva
York.
Como era habitual en aquella época, su paso por la escuela fue efímero, y ya a
los 8 años comienza a trabajar, hasta que se establece por su cuenta y
compra una sala de espectáculos en 1904. Al principio simultaneaba los
espectáculos en vivo con las proyecciones de películas, hasta que
abandonó el teatro en directo. Al igual que Marcus Loew, comenzó a
producir películas con el fin de garantizarse el suministro a su
incipiente cadena de cines. En 1929 tenía 800 por todo Estados Unidos.
Antes, en 1914, había creado la Fox Film Corporation.
Fox, a
instancias de su esposa, contrató a la primera estrella de cine
"fabricada" por un estudio: Theda Bara (Theodosia era su auténtico
nombre). Su éxito fue inmediato. Se inventó para ella un pasado
misterioso y oriental: hija de una concubina egipcia y su amante, un
artista francés, nacida en pleno Sahara. La película "Cleopatra", de
1917, supuso un auténtico escándalo tanto por los atrevidos trajes que
lució, las escenas de desnudo y el desorbitado presupuesto (500.000
dólares de la época). Como curiosidad, uno de los autores del guión es
H. Rider Haggard, el creador de Tarzán.
Theda Bara como Cleopatra
En 1919 comenzaron los
problemas. La productora de Edison le demandó por el uso fraudulento de
varias patentes. Esta empresa poseía una gran cantidad de ellas. Hasta
ese momento, las películas se producían y rodaban en Nueva York (donde
estaba el dinero), pero Fox decidió marcharse a California por varios
motivos: estaba lejos de Edison y sus abogados, hacía buen tiempo todo
el año para rodar y los terrenos eran baratos.
A finales de 1925 tuvo conocimiento de un gran descubrimiento: el sonido grabado en el
propio negativo de la película. En 1926 compró por un millón de dólares
la patente, gastó seis millones más para desarrollar el sistema y
acoplarlo a las películas y creó unos estudios en Nueva York dedicados
exclusivamente a la sonorización. ¿Cuál fue el resultado? La Warner
Bros. Pictures se le adelantó y estrenó "El cantante de jazz" en 1927.
Pero no todo estaba perdido. Con su conocimiento del cine sonoro creó
Fox Movietone News, un sistema de noticieros hablados que se proyectaban
como cortometrajes antes de las películas. Generalmente eran de corte
sensacionalista, así que el éxito fue total. Convirtió un serio revés en
una victoria.
Por si todo esto fuese poco, su prestigio creció
con la contratación de F.W. Murnau en 1927 y con el desarrollo de la
pantalla panorámica en 1928. Los presidentes de RCA y de Paramount
Pictures (Adolph Zukor, quien comenzó la aventura del cine junto a su
amigo Marcus Loew y que ahora volaba en solitario) le pidieron que no
lanzara al mercado semejante tipo de pantalla porque muchas compañías no
podrían afrontar este reto. Fox desoyó los consejos/advertencias y, por
supuesto, le granjeó la enemistad de buena parte de la industria.
En
1929, la American Telephone and Telegraph Company (la AT&T,
monopolio del teléfono en Estados Unidos) le demandó por el supuesto uso
indebido de sus patentes de sonorización. Al mismo tiempo, Fox estaba
embarcado en la que sería su última aventura financiera: la compra de
Loew's Inc. y, con ella, de la MGM. Era el principio del fin.
En
el caso de las patentes, el juez permitió a Fox conservar los
noticieros de Movietone, pero pagando por usar la patente de sonido a
AT&T. Al mismo tiempo, los técnicos de la compañía telefónica podrían acceder a los estudios
para observar cómo hacían el trabajo. Mantuvo sus ingresos, pero había
perdido el secreto.
En cuanto a la compra de Loew’s Inc., es un
asunto muy interesante y que muestra un lucha feroz de varios tiburones
de la industria. Por un lado, tenemos a Nicholas Schenck, “heredero” del
imperio de Marcus Loew (había fallecido inesperadamente
en 1927), con la MGM como buque insignia. Por otro, a un Fox deseoso de quitarse de en medio a Adolph
Zukor, dueño de Paramount Pictures y que también ambicionaba hacerse con
el imperio Loew. Todos ellos se conocían de los tiempos de los teatros
baratos que proyectaban las primeras películas. Con el paso del tiempo,
cada uno tenía su propia cadena de cines y productoras que las
abastecían de filmes. También habían llegado a un acuerdo por el cual
cada cine solo proyectaría sus propias películas. Fox pretendía hacerse
con los cines de Loew para poder exhibir allí su material y así expulsar
del mercado a Paramount.
En secreto, Fox pagó 10 millones de
dólares por una cantidad de acciones suficiente como para hacerse con el
control de Loew’s Inc. y de MGM, además de 2,5 millones para el propio
Schenck. Después de la compra, quería fusionar MGM con Fox Film
Corporation. Pero semejante corporación violaría las leyes federales
antimonopolio, por lo que se requería el visto bueno de la División
Antimonopolio del Departamento de Justicia. Mientras tanto, Louis B.
Mayer, jefe de los estudios MGM, se enteró de la operación.
Louis. B. Mayer
Fox
presionó al gobierno para que aprobase la fusión, mientras que Mayer
hizo otro tanto, pero directamente en la fuente de poder: se sirvió de
su amistad con el presidente Herbert Hoover para hacer fracasar la
compra. Mayer no quería que le sucediese lo mismo que a Samuel Goldwyn,
que fue expulsado de su propia empresa después de la fusión con Metro
Pictures. El error de Fox fue
intentar dejar fuera a Mayer (que tenía mejores conexiones con el
gobierno), e intentó enmendarlo ofreciéndole 2 millones de dólares. Por
si todo esto fuese poco, no podía encargarse personalmente de todo
porque estaba convaleciente de un accidente de tráfico. La lucha era ya
tan despiadada en 1929, cuando el cine aún estaba en sus comienzos.
El
total de lo que debía Fox a los bancos ascendía casi a 70 millones de
dólares: 50 gastados en la adaptación al sonoro, 10 en la compra de
Loew’s Inc. y varios más en atraerse a Schenck y a Mayer. Entonces,
sucedieron casi simultáneamente dos acontecimientos catastróficos: el
Departamento de Justicia falló en su contra y se produjo el crack de la
Bolsa de Nueva York.
En absoluta bancarrota, Fox tuvo que
malvender su compañía en 1930 por 18 millones de dólares. En 1935 fue
absorbida por 20th Century Pictures (fundada por Darryl F. Zanuck, de
quien también hablaremos más adelante), creando la 20th Century Fox.
Ironías del destino, Nicholas Schenck (todavía al frente de Loew’s Inc.)
financió en parte la operación. El ganador de todas estas desgracias
fue, indudablemente, Louis B. Mayer, quien pasó de ser el oscuro
propietario de una pequeña productora de Nueva York al directivo mejor
pagado de los Estados Unidos como jefe de los estudios MGM.
El logo de 20th Century Fox entre 1935 y 1952
Pero
las desgracias no se habían acabado. Intentó sobornar al juez que
dilucidaba su responsabilidad en la quiebra de sus empresas, y en 1942
fue condenado a un año de prisión. Cuando salió de la cárcel, todo Hollywood le dio la espalda, así que regresó a Nueva York. A pesar de
todo, todavía conservaba la propiedad de numerosas patentes.
Falleció en Nueva York el 8 de mayo de 1952. Nadie de la industria del cine acudió a su funeral.
¡Ah, el Código Hays! ¡Cuántas cosas se han hecho en tu nombre! ¡Cuánta barbarie! En definitiva, también es mi nombre, así que algo habré tenido que ver.
Purguemos, pues, la culpa hablando un poco de cine. Pero no vayamos por el camino recto, salgamos del sendero...