martes, 29 de mayo de 2012

Mack Sennett


Con frecuencia se le ha llamado "El rey de la comedia". Mack Sennett, cuyo auténtico nombre era Mikall Sinnott, nació en los suburbios al sur de Montreal, Quebec, Canadá, el 17 de enero de 1880. Por extraño que parezca para alguien que terminaría con ese título, en realidad quería ser cantante de ópera. Pero sus padres se trasladaron a East Berlin, Connecticut, Estados Unidos, cuando tenía 17 años, y en 1902 ya estaba trabajando como obrero de la siderurgia. En un giro del destino que se demostraría de inmenso valor, conoció a la actriz de vodevil Marie Dressler, canadiense como él, quien le proporcionó una carta de recomendación para el productor neoyorquino David Belasco. A pesar de que finalmente no le sirviese de mucho, se quedó en Nueva York y con el tiempo terminaría actuando.



Imagen
Marie Dressler
Su primera especialidad teatral fue su característica interpretación de un policía. Mientras algunos actores, por no decir la mayoría, interpretaban al policía como una figura de respeto, Sennett hacía el papel de manera cómica, normalmente como un símbolo de autoridad que, en realidad, no es más que un tonto incompetente que no es capaz de hacer bien su trabajo. Esta manera de ver a "los hombres de azul" constituiría la piedra angular, unos años más tarde, cuando Sennett fundó sus propios estudios y los famosos Keystone Kops.

Como muchos intérpretes de teatro de la época, pronto se interesó por un nuevo medio: el cine. Comenzó a aparecer en películas en 1908 en los estudios Biograph, muchas de ellas dirigidas por el gran D.W. Griffith. Más tarde, escribiría de él en su autobiografía: "Era mi día de colegio, mi educación adulta, mi profesor".

Imagen Dependiendo de la fuente, las razones por las que Sennett comenzó con su propia productora pueden ser un poco confusas. Sin embargo, todas señalan que no era muy buen actor, a pesar de una larga lista de interpretaciones. Pero nadie duda del amor de Sennett por el negocio y su habilidad para desarrollar ideas, historias, guiones y talento. Solo cuatro años después de sus inicios en el cine, cofundó la Keystone Film Company en 1912.



El comienzo de Keystone es una película en sí misma. Aparentemente, Sennett tenía unas  enormes deudas de juego. Se reunió con algunos apostadores para intentar convencerles de que ganarían más dinero si olvidaban su deuda pero invertían en su nueva idea de fundar su propia compañía de cine. Las fuentes varían, y más de una señala que sus dos compañeros, Adam Kessel y Charles Baumann, eran apostadores. Otras, más precisas, les identifica como productores independientes y experimentados con una respetable trayectoria. Cualquiera que sea la verdad, Sennett pronto fue la cabeza de su propio estudio. Comenzó una campaña inmisericorde contra su anterior empresa, Biograph, llevándose a sus mejores actores. Sennett no solo era un jugador, también se vio envuelto en especulaciones inmobiliarias. Una vez intentó urbanizar una gran extensión de terreno en Hollywood. Para promocionar el proyecto, erigió un enorme cartel: HOLLYWOODLAND ¿Les suena? Cuando el cartel fue reparado por las autoridades municipales, le quitaron la palabra "land" y el resto del cartel fue rehecho. Es, quizás, el símbolo más perdurable de Hollywood, y se lo debemos a Mack Sennett.

Hollywoodland



En seguida Keystone produciría películas con actores como Mabel Normand (con quien mantendría un tormentoso romance), Roscoe "Fatty" Arbuckle y Ben Turpin. Cuando un joven cómico recién llegado de los escenarios del music hall inglés comenzó a llamar a las puertas de la industria, fue Mack Sennett quien se las abrió a Charles Chaplin.

Roscoe "Fatty" Arbuckle
Un ejemplo de cómo se producía una película al habitual endiablado ritmo lo tenemos en las palabras de Sennett a Chaplin en una de sus primeras películas: "No tenemos escenario ni decorados; cogemos una idea y seguimos la secuencia natural de acontecimientos hasta que todo desemboca en una persecución, que es la esencia de nuestra comedia". Comedias frenéticas y salvajes que no respetaban la realidad, mientras los personajes se deslizaban hacia el caos en historias y situaciones improvisadas. En muchas de sus películas aparecía una escuadra de policías incompetentes, conocidos como los Keystone Kops, que llegaban en coches atestados y que con frecuencia lo dejaban todo destruido, aumentando el desorden que se supone iban a detener. Este grupo fue la marca de los Keystone Studios y una de las imágenes clave de la comedia muda.

El policía que aparece en primer plano a la derecha es Roscoe "Fatty" Arbuckle

Su habilidad para percibir talento se volvió legendaria. Sennett contribuyó a desarrollar algunos de los grandes nombres de aquella época, incluso cuando dejó Keystone para marchar a Paramount Pictures. Gente como Gloria Swanson, Carole Lombard, Bing Crosby y W.C. Fields le deben la mayor parte de su éxito a Mack Sennett. Más tarde, cuando llegaron los malos tiempos, Bing Crosby recordó cómo habían sido sus comienzos e insistió para que Mack Sennett dirigiese sus escenas en "The road to Hollywood" en 1947. Sennett pudo haber recordado su propio lema: "un buen giro depara otro". Cuando en 1914 estaba preparando la producción de lo que se convertiría en el primer largometraje cómico del mundo, recordó la gentileza que había tenido con él Marie Dressler y le propuso a esa estrella de Broadway el papel principal, que cambiaría su vida.

Sennett, quien no solo dirigía sino que también editaba las películas de Keystone, es principalmente recordado por el estilo de las comedias que prácticamente inventó. Menos conocido es el hecho de que fue el primero en intentar proporcionar un toque de glamour a la industria cinematográfica y con ese fin produjo una serie de películas en las que introdujo a las Keystone Bathing Beauties. También fue el creador de las comedias infantiles que conocemos como "La Pandilla".

Keystone Bathing Beauties

Our Gang (La Pandilla)

Extrañamente, Sennett y su principal competidor, Hal Roach, eran distribuidos por la misma empresa, Pathe. Este acuerdo trabajó en detrimento de ambos productores, mientras que llenó los bolsillos de la empresa francesa, que fue capaz de mantener esta situación durante años. Cuando en 1925 declinó la fortuna de Pathe en Estados Unidos, Sennett estaba en peor estado que Roach. Éste había reeditado los derechos de la filmografía de Harold Lloyd y había conseguido un lucrativo acuerdo con MGM para distribuir la increíblemente popular serie "Our Gang" ("La Pandilla"). Sennett no salía de su asombro. A pesar de que tenía una bien ganada reputación como descubridor de talentos, ser capaz de mantenerlos bajo contrato era otro asunto, siempre por culpa del dinero. Su incapacidad para mantener a las grandes estrellas se convirtió en leyenda. Además, sus comedias estaban seriamente desfasadas a mediados de los años veinte, y su prometedora y reciente estrella Harry Langdon se marchó rápidamente. En 1933, el estudio de Sennett sería vendido en bancarrota y fusionado a Republic Pictures.

La era del sonoro había cambiado la manera en que se hacían las películas y decidió retirarse gradualmente. Sennett terminaría su carrera profesional como productor para la división de cortometrajes de Paramount, trabajando junto a Bing Crosby y con las primeras películas sonoras de W.C. Fields. Así que a mediados de los años treinta estaba todo acabado para él. Después de dirigir a Buster Keaton en "The timid young man" en 1935 (su única colaboración), regresó a Canadá en la más absoluta pobreza. Le concedieron un premio especial de la Academia en 1937. El premio dice: "Por sus eternas contribuciones a la técnica de la comedia en pantalla, la Academia presenta un premio especial al maestro de la diversión, descubridor de estrellas, simpático, amable, comprensivo, genio: Marck Sennett".

Una nota interesante fue su amistad con el gran cantante Bing Crosby. Mucho después de que finalizase la carrera de Sennett, Crosby utilizó su influencia para que Mack Sennett dirigiese sus escenas en "The road to Hollywood". La razón es que Sennett fue clave en los primeros días de la carrera de Crosby. La futura estrella hizo 6 mediometrajes con Mack Sennett, comedias musicales, incluyendo la que le proporcionaría su canción estrella, "Blue of the night". Los otros cortos de Sennett fueron "Billboard Girl", "Dream House", "I Surrender Dear", "One More Chance" y "Sing, Bing, Sing". Se les puede considerar casi como precursores de los videoclips musicales.




El crecimiento de la televisión en la década de los cincuenta y la necesidad de programas rápidos y baratos sacó de la oscuridad muchas de sus películas. Una generación entera de gente descubrió la magia de los Keystone Kops y de la era muda. Sennett disfrutó de una breve fama y popularidad, pero eran los últimos días de su vida. Murió el 5 de noviembre de 1960, unos meses antes de su 81º cumpleaños.

 
 Los Keystone Kops en plena acción




Fuentes:
northernstars.ca
imdb.com
es.wikipedia.org
en.wikipedia.org

martes, 22 de mayo de 2012

Samuel Goldwyn


Famoso por su implacable ambición, mal humor y genio para la publicidad, Samuel Goldwyn se convirtió en el mayor productor independiente de Hollywood, principalmente porque ninguno de sus colegas pudo soportarlo durante mucho tiempo.

Nacido Shmuel, o Schmuel, Gelbfisz, probablemente en 1879, en el barrio judío de Varsovia, fue el mayor de seis hermanos de un vendedor de muebles de segunda mano. A los quince años, a pie y sin dinero, abandonó Varsovia y fue a Birmingham (Inglaterra), a casa de unos familiares donde permaneció un par de años. Ellos fueron quienes cambiaron su apellido por Goldfish. Allí, mendigó (o robó) el dinero suficiente para un billete de tercera clase a Estados Unidos en 1899. Temiendo no ser admitido por el servicio de inmigración, desembarcó en Canadá y de allí se dirigió a los alrededores de Nueva York, concretamente a Gloversville, por aquel entonces capital de la industria de fabricación de guantes de cuero. Sus dotes innatas para el comercio le convirtieron muy pronto en uno de los vendedores de guantes de más éxito del país. Después de cuatro años, ya era vicepresidente de ventas y se mudó definitivamente a Nueva York.

Jesse L. Lasky
Blanche Lasky




















Se casó con Blanche Lasky, la  hermana de Jesse L. Lasky,  productor teatral. En 1913, Goldfish convenció a su cuñado y a Cecil B. DeMille para introducirse en el negocio de la producción de películas, y fundaron The Jesse L. Lasky Feature Play Company con el objetivo de producir largometrajes. Compraron por 4.000 dólares los derechos de la obra de teatro “The Squaw Man” para hacer una de las primeras películas hechas en Hollywood. El rodaje comenzó el 29 de diciembre de 1913.

De izquierda a derecha: Jesse L. Lasky, Adolph Zukor, Samuel Goldfish, Cecil B. DeMille y Al Kaufman

Logotipo de Famous Players Film
En 1914, Paramount era una empresa que intercambiaba y distribuía películas. Buscando más producción, firmó un contrato con Lasky Company por 36 películas por año. Otro de los suministradores de Paramount era Famous Players Company, de Adoph Zuckor. Las dos empresas se fusionaron en 1916 para formar The Famous Players-Lasky Corporation. Sin embargo, Zuckor había estado comprando en secreto acciones de Paramount. Dos semanas antes de la fusión, se convirtió en presidente de Paramount Pictures Corporation y, con la fusión, también de Famous Players Company-Lasky. Goldfish fue nombrado presidente del consejo de administración y Jesse Lasky vicepresidente. Tras una serie de enfrentamientos con Zuckor, Goldfish abandonó la empresa ese mismo año, a pesar de que seguía siendo accionista. Además, se había divorciado de su mujer, así que disolvió todos sus vínculos con Lasky. Finalmente, Paramount absorbió a Famous Players Company-Lasky y se convirtió en uno de los principales estudios de Hollywood.

Mabel Normand
Muy pronto, Goldfish fundó otra compañía junto a dos nuevos socios, los hermanos Edgar y Archibald Selwyn: Goldwyn Pictures Corporation. En ese momento de su carrera, necesitaba a los altamente respetados hermanos Selwyn, exitosos productores de Broadway que poseían un gran catálogo de obras de teatro que podían ser llevadas a la pantalla. Los Selwyn accedieron a entrar en la industria del cine solo porque Goldfish tenía bajo contrato a Mabel Normand, la estrella más grande del momento. Había firmado con ella un contrato personal solo dos días antes de abandonar Famous Players-Lasky. Este contrato entraría en vigor en 1917, justo después de que expirase el que ella ya tenía con Mack Sennet. En julio de 1916, Normand fue elegida por los lectores de la revista Motion Pictures como la estrella más importante de la comedia cinematográfica. Sin ella, probablemente Goldfish no hubiese podido convencer a los Selwyn. Por otro lado, al asociarse con Goldfish, los hermanos Selwyn tuvieron acceso a las instalaciones más importantes de Hollywood y a una de las estrellas femeninas más destacadas.

El nombre de la nueva empresa surgió de la unión de los apellidos de Goldfish y Selwyn; el orden quedó establecido después de convencerse de que llamar a la nueva compañía “selfish” no era una buena idea (selfish = egoísta). Tanto le gustó el nombre, que Samuel decidió cambiar legalmente su apellido por el nuevo. De paso, así parecía que la empresa le pertenecía por completo.

El símbolo de la compañía fue un león acostado, rodeado por una banda hecha de celuloide con la frase “Ars Gratia Artis” (“El arte por el arte”), diseñado por Howard Dietz. El logotipo adornaba la puerta principal de los estudios en Culver City, California, uno de los mejores de Hollywood. La inspiración para el logotipo parece ser que fueron los leones de piedra que se encuentran en el exterior de la Biblioteca Pública de Nueva York, justo enfrente de donde estaban las oficinas de los hermanos Selwyn.

El logotipo de Goldwyn Pictures Corporation en los años veinte

La nueva compañía tuvo un éxito moderado. En 1922, fue despedido, y en 1924, Goldwyn Pictures Corporation fue absorbida por Metro Pictures, del magnate Marcus Loew, quien deseaba crear un mega imperio cinematográfico. Más tarde, la empresa se fusionó con Louis B. Mayer Production, dando como resultado la Metro-Goldwyn-Mayer, a pesar de que el propio Goldwyn no tenía nada que ver con ella. Emprendió acciones legales por usar su nombre, pero perdió. Goldwyn no volvería a tener socios y se lanzó a la producción independiente por su cuenta.

Durante 35 años fue el jefe y único propietario de su nueva productora, Samuel Goldwyn Inc., un mini estudio especializado en películas caras y de calidad, distribuidas inicialmente por United Artists y más tarde por RKO. Sus actores en nómina incluían a Vilma Bánky, Ronald Colman, Eddie Cantor, Gary Cooper, David Niven y Danny Kaye. William Wyler fue su director habitual, y Gregg Toland su director de fotografía. También tenía en nómina a escritores de la talla de Ben Hecht, Sidney Howard, Dorothy Parker y Lillian Hellman. Goldwyn también obtenía sustanciosos ingresos “prestando” a sus estrellas. Durante esa época, los publicistas hablaban del “toque Goldwyn”. Y sus empleados le odiaban por su costumbre de cambiar el reparto de las producciones, reescribirlas y retocarlas.

En las décadas de 1930 y 1940, el sistema de los grandes estudios de Hollywood estaba dominado por un puñado de hombres que dirigían en solitario y con mano de hierro: Louis B. Mayer (MGM), Adolph Zukor (Paramount), Harry Cohn (Columbia), Carl Laemmle (Universal), Jack L. Warner (Warner Bros.), Herbert J. Yates (Republic), Darryl F. Zanuck (Warner durante los treinta y 20th Century-Fox en los cuarenta), y Goldwyn y David O. Selznick como productores independientes. En 1959, todos estos hombres, con la excepción de Warner, habían muerto, se habían retirado o sido despedidos de sus propias empresas.

Durante más de tres décadas, Goldwyn hizo numerosas y exitosas prelicuas, y recibió una candidatura a mejor película por “El doctor Arrowsmith” (1931), dirigida por John Ford y protagonizada por Ronald Colman. Otras destacadas producciones fueron “Desengaño” (1936), “Calle sin salida” (1937), “Cumbres borrascosas" (1939) y “La loba” (1941). Los actores principales en muchas de las películas de Goldwyn también recibieron candidaturas por sus interpretaciones.

Cumbres borrascosas
Los mejores años de nuestras vidas

En 1946, el año en el que la Academia le entregó el premio Irving Thalberg, el drama “Los mejores años de nuestra vida”, protagonizada por Myrna Loy, Fredric March, Teresa Wright y Dana Andrews, ganó el Oscar como mejor película. En la década de los cincuenta se dedicó a hacer gran cantidad de musicales, como el éxito “Ellas y ellos” (1955), con Marlon Brando, Jean Simmons y Frank Sinatra. Esta fue la única película que Goldwyn distribuyó a través de MGM. El género no era nuevo para el estudio, ya que antes habían producido algunos musicales con Eddie Cantor y Danny Kaye.

Como curiosidad, en "Ellas y ellos" se encuentra la primera y única vez que Marlon Brando cantó en el cine.

 

Para su última película, realizada en 1959, Samuel Goldwyn reunió a los actores afroamericanos Sidney Poitier, Dorothy Dandridge, Sammy Davis, Jr. y Pearl Bailey para hacer “Porgy y Bess”, la ópera de George Gershwin. La película obtuvo tres candidaturas a los Oscar, pero no ganó ninguna de ellas. Además, supuso un fracaso de crítica y público. La familia Gershwin repudió la película e incluso lograron retirarla del mercado. La recepción del film fue una enorme decepción para Goldwyn.









Samuel Goldwyn murió en su casa de Los Ángeles en 1974 de causas naturales, a la edad de 94 años. Está enterrado en el cementerio de Forest Lawn. En la década de los ochenta, los estudios Samuel Goldwyn fueron vendidos a Warner Bros.

Como ya hemos dicho, Goldwyn estuvo casado con Blanche Lasky entre 1910 y 1915. En 1925, se casó con la actriz Frances Howard, con la que permaneció durante el resto de su vida. Su hijo, Samuel Goldwyn, Jr., también se dedica a la producción. El actor Tony Goldwyn es su nieto. El reputado arquitecto Fred Lebensold, ganador de múltiples premios, es su sobrino, hijo de Manya Gelbfisz, a quien, a pesar de los esfuerzos de Samuel Goldwyn en 1939 y 1940, no pudieron sacar del gueto de Varsovia y murió en el Holocausto.

Los “goldwynismos”

A Samuel Goldwyn se le conocía también por sus despropósitos, paradojas y otras incorrecciones al hablar, conocidos como “goldwynismos” (una frase humorística como resultado del uso indebido y contradictorio de palabras, situaciones o modismos). Por ejemplo, se cuenta que una vez dijo “No creo que nadie deba escribir su autobiografía hasta después de haber muerto”. Algunas de las frases más famosas de Goldwyn en realidad están mal atribuidas. Por ejemplo: “Un contrato verbal no vale ni el papel en el que está escrito”.

Cuando le dijeron que el libro que había comprado para llevar a la pantalla, “El pozo de la soledad”, no podía ser filmado porque trataba sobre lesbianas, respondió: “No importa, hagamos que sean húngaras”. Se cuenta la misma historia en 1934 sobre los derechos de la novela “The children’s hour”, con la respuesta “No importa, hagamos que sean armenios”. Cuando se enteró de que un diccionario había incluido la palabra “goldwynismo” como sinónimo de despropósito, se enfureció.

Teniendo a muchos escritores en nomina, es imposible que todas las frases atribuidas a Goldwyn sean suyas. Charlie Chaplin se atribuyó haber escrito “En dos palabras: im-posible”; y “La próxima vez que envíe a un tonto por algo, iré yo mismo” se atribuye a Michael Curtiz.

Incluso la canción “Anything goes“, del musical de Cole Porter del mismo título, hace referencia a los "goldwynismos":

"When Sam Goldwyn can with great conviction
instruct Anna Sten in diction,
then Anna shows,
Anything goes!"

"Anything goes", interpretada por Cole Porter. Atención a 2:18


Anna Sten
Anna Sten fue una actriz de cine mudo y sonoro, nacida en Rusia, que fue captada por Samuel Goldwyn para convertirse en la “nueva Greta Garbo“. Después de haber sido instruida en los métodos de actuación de Hollywood y recibidas clases de inglés, protagonizó unas cuantas películas que supusieron un gran fracaso comercial y significaron el final de la relación con el productor.












Otro mítico “goldwynismo” es “Estoy dispuesto a admitir que no siempre puedo tener razón, pero nunca me equivoco”.

Citas

Las películas son para entretenerse; los mensajes deben enviarse por Western Union.

Un contrato verbal no vale ni el papel en el que está escrito.

En dos palabras: im-posible

Las manos de mi esposa son tan bonitas que voy a hacer un busto con ellas.

Cualquiera que vaya al psiquiatra debería hacer que le examinen la cabeza.

Cuando eres una estrella, debes aceptar lo amargo y lo agrio

Si no puede darme su palabra de honor, ¿podría darme su promesa?

Lo que necesitamos ahora es algún nuevo cliché.

La razón de que tanta gente acudiese a su funeral es esta: querían asegurarse de que había muerto (sobre su amigo y compañero Louis B. Mayer).

Todos los directores muerden la mano de los huevos de oro.

¿Demasiado cáustico? Al infierno los costes, haremos la película de todos modos.

La pantalla panorámica solo convierte a una mala película en dos malas películas.

Los "flashback“son cosa del pasado.

Un hospital no es lugar para estar enfermo.

No me importa si mis películas no hacen un centavo, siempre y cuando todo el mundo vaya a verlas.

Le daré un definitivo quizás.

He leído parte de él hasta el final.

Esta nueva bomba atómica es dinamita.

Tienes que tomar el toro por los dientes.

No me hables mientras interrumpo.

Nuestras comedias no son para tomárselas a risa.

No presto atención a las críticas; ni siquiera las ignoro.

Si pudiese caerme muerto ahora mismo, sería el hombre vivo más feliz.

Nunca me pongo un par de zapatos hasta que no los he llevado puestos durante cinco años.

La escena es aburrida. Dile que ponga más vida en su muerte.

Siempre he sido un productor independiente, incluso cuando he tenido socios.

Vaya a verla y compruebe por si mismo porque no debería verla.

Contrataría al mismísimo diablo si me escribiese una buena historia.

Un productor no debería tener úlceras; debe provocarlas.

Para su información, me gustaría hacer una pregunta.

Puede que no siempre tenga la razón, pero nunca me equivoco.

Me duele tanto que hace que me crezca la caspa.

Cuando quiera tu opinión, te la daré.

La vida de soltero no es vida para alguien que no se ha casado.

Es más que magnífico; es mediocre.

Le pago demasiado, pero vale la pena (sobre Fredric March)

¡La televisión en color! Bah, no creeré en ella hasta que no la vea en blanco y negro.

Cuando todo el mundo está contento con las prisas, la película siempre apesta.

Haríamos cualquier cosa por los demás. Incluso cortaríamos las gargantas a los demás.

Queremos una historia que comience con un terremoto y continúe hacia el clímax.

¿Por qué debería la gente salir y pagar por ver malas prelicuas cuando pueden quedarse en casa y ver mala televisión gratis?

¿Por qué los directores se empeñan en hacer a los pobres tan sucios? ¡Límpienlos! (en el rodaje de “Calle sin salida” (1934), una película que trata de la vida de pobreza extrema en los barrios bajos de Nueva York).

Hemos pasado un montón de agua desde entonces.

Nunca hagas predicciones, especialmente sobre el futuro.

No creo que nadie deba escribir su autobiografía hasta que esté muerto.

Yo las hago. Willy solo las dirige (sobre las películas de William Wyler)

Llevó más tiempo hacer uno de los contratos de Mary que hacer una de sus películas (sobre Mary Pickford)

Charlie Chaplin es un gran artista. No estoy de acuerdo con muchas de las cosas que dice o hace, pero es el artista más grande que el negocio del cine jamás tuvo, y haría una película mañana mismo si él quisiese.

Es un gran hombre el que puede decir que se equivoca (cuando le dijeron que el personaje que quería suprimir de una película para ahorrar dinero era, en realidad, el villano principal y que sin él no habría historia)

Las películas nunca deberían avergonzar a un hombre que lleva a su esposa al cine.

Los productores de películas heredarán la tierra.

En este negocio, el perro se come al perro, y nadie va a comerme.

Soy un rebelde. Hago películas para agradarme. Si me agradan, entonces hay posibilidades de que complazcan a otros. Pero primero tienen que agradarme.

Los actores piensan con el corazón. Por eso tantos mueren de infarto.

miércoles, 16 de mayo de 2012

William Fox


“Siempre me he jactado del hecho de que no pasa ni un solo segundo del día sin que el nombre de William Fox esté en la pantalla, en algún cine de algún lugar del mundo”. William Fox












William Fox fue uno de los magnates de la incipiente industria del cine a comienzos del siglo XX. Nació el 1 de enero de 1879 en Tolcsva, por aquella época perteneciente al Imperio Austro-Húngaro y hoy en Hungría. Comparte origen y trayectoria con otros grandes, como Loew o Louis B. Mayer: familia pobre judía que emigra a Nueva York.

Como era habitual en aquella época, su paso por la escuela fue efímero, y ya a los 8 años comienza a trabajar, hasta que se establece por su cuenta y compra una sala de espectáculos en 1904. Al principio simultaneaba los espectáculos en vivo con las proyecciones de películas, hasta que abandonó el teatro en directo. Al igual que Marcus Loew, comenzó a producir películas con el fin de garantizarse el suministro a su incipiente cadena de cines. En 1929 tenía 800 por todo Estados Unidos. Antes, en 1914, había creado la Fox Film Corporation.

Fox, a instancias de su esposa, contrató a la primera estrella de cine "fabricada" por un estudio: Theda Bara (Theodosia era su auténtico nombre). Su éxito fue inmediato. Se inventó para ella un pasado misterioso y oriental: hija de una concubina egipcia y su amante, un artista francés, nacida en pleno Sahara. La película "Cleopatra", de 1917, supuso un auténtico escándalo tanto por los atrevidos trajes que lució, las escenas de desnudo y el desorbitado presupuesto (500.000 dólares de la época). Como curiosidad, uno de los autores del guión es H. Rider Haggard, el creador de Tarzán.

Theda Bara como Cleopatra


En 1919 comenzaron los problemas. La productora de Edison le demandó por el uso fraudulento de varias patentes. Esta empresa poseía una gran cantidad de ellas. Hasta ese momento, las películas se producían y rodaban en Nueva York (donde estaba el dinero), pero Fox decidió marcharse a California por varios motivos: estaba lejos de Edison y sus abogados, hacía buen tiempo todo el año para rodar y los terrenos eran baratos.

A finales de 1925 tuvo conocimiento de un gran descubrimiento: el sonido grabado en el propio negativo de la película. En 1926 compró por un millón de dólares la patente, gastó seis millones más para desarrollar el sistema y acoplarlo a las películas y creó unos estudios en Nueva York dedicados exclusivamente a la sonorización. ¿Cuál fue el resultado? La Warner Bros. Pictures se le adelantó y estrenó "El cantante de jazz" en 1927. Pero no todo estaba perdido. Con su conocimiento del cine sonoro creó Fox Movietone News, un sistema de noticieros hablados que se proyectaban como cortometrajes antes de las películas. Generalmente eran de corte sensacionalista, así que el éxito fue total. Convirtió un serio revés en una victoria.


Por si todo esto fuese poco, su prestigio creció con la contratación de F.W. Murnau en 1927 y con el desarrollo de la pantalla panorámica en 1928. Los presidentes de RCA y de Paramount Pictures (Adolph Zukor, quien comenzó la aventura del cine junto a su amigo Marcus Loew y que ahora volaba en solitario) le pidieron que no lanzara al mercado semejante tipo de pantalla porque muchas compañías no podrían afrontar este reto. Fox desoyó los consejos/advertencias y, por supuesto, le granjeó la enemistad de buena parte de la industria.

En 1929, la American Telephone and Telegraph Company (la AT&T, monopolio del teléfono en Estados Unidos) le demandó por el supuesto uso indebido de sus patentes de sonorización. Al mismo tiempo, Fox estaba embarcado en la que sería su última aventura financiera: la compra de Loew's Inc. y, con ella, de la MGM. Era el principio del fin.

En el caso de las patentes, el juez permitió a Fox conservar los noticieros de Movietone, pero pagando por usar la patente de sonido a AT&T. Al mismo tiempo, los técnicos de la compañía telefónica podrían acceder a los estudios para observar cómo hacían el trabajo. Mantuvo sus ingresos, pero había perdido el secreto.

En cuanto a la compra de Loew’s Inc., es un asunto muy interesante y que muestra un lucha feroz de varios tiburones de la industria. Por un lado, tenemos a Nicholas Schenck, “heredero” del imperio de Marcus Loew (había fallecido inesperadamente en 1927), con la MGM como buque insignia. Por otro, a un Fox deseoso de quitarse de en medio a Adolph Zukor, dueño de Paramount Pictures y que también ambicionaba hacerse con el imperio Loew. Todos ellos se conocían de los tiempos de los teatros baratos que proyectaban las primeras películas. Con el paso del tiempo, cada uno tenía su propia cadena de cines y productoras que las abastecían de filmes. También habían llegado a un acuerdo por el cual cada cine solo proyectaría sus propias películas. Fox pretendía hacerse con los cines de Loew para poder exhibir allí su material y así expulsar del mercado a Paramount.

En secreto, Fox pagó 10 millones de dólares por una cantidad de acciones suficiente como para hacerse con el control de Loew’s Inc. y de MGM, además de 2,5 millones para el propio Schenck. Después de la compra, quería fusionar MGM con Fox Film Corporation. Pero semejante corporación violaría las leyes federales antimonopolio, por lo que se requería el visto bueno de la División Antimonopolio del Departamento de Justicia. Mientras tanto, Louis B. Mayer, jefe de los estudios MGM, se enteró de la operación.

Louis. B. Mayer

Fox presionó al gobierno para que aprobase la fusión, mientras que Mayer hizo otro tanto, pero directamente en la fuente de poder: se sirvió de su amistad con el presidente Herbert Hoover para hacer fracasar la compra. Mayer no quería que le sucediese lo mismo que a Samuel Goldwyn, que fue expulsado de su propia empresa después de la fusión con Metro Pictures. El error de Fox fue intentar dejar fuera a Mayer (que tenía mejores conexiones con el gobierno), e intentó enmendarlo ofreciéndole 2 millones de dólares. Por si todo esto fuese poco, no podía encargarse personalmente de todo porque estaba convaleciente de un accidente de tráfico. La lucha era ya tan despiadada en 1929, cuando el cine aún estaba en sus comienzos.

El total de lo que debía Fox a los bancos ascendía casi a 70 millones de dólares: 50 gastados en la adaptación al sonoro, 10 en la compra de Loew’s Inc. y varios más en atraerse a Schenck y a Mayer. Entonces, sucedieron casi simultáneamente dos acontecimientos catastróficos: el Departamento de Justicia falló en su contra y se produjo el crack de la Bolsa de Nueva York.

En absoluta bancarrota, Fox tuvo que malvender su compañía en 1930 por 18 millones de dólares. En 1935 fue absorbida por 20th Century Pictures (fundada por Darryl F. Zanuck, de quien también hablaremos más adelante), creando la 20th Century Fox. Ironías del destino, Nicholas Schenck (todavía al frente de Loew’s Inc.) financió en parte la operación. El ganador de todas estas desgracias fue, indudablemente, Louis B. Mayer, quien pasó de ser el oscuro propietario de una pequeña productora de Nueva York al directivo mejor pagado de los Estados Unidos como jefe de los estudios MGM.

El logo de 20th Century Fox entre 1935 y 1952

Pero las desgracias no se habían acabado. Intentó sobornar al juez que dilucidaba su responsabilidad en la quiebra de sus empresas, y en 1942 fue condenado a un año de prisión. Cuando salió de la cárcel, todo Hollywood le dio la espalda, así que regresó a Nueva York. A pesar de todo, todavía conservaba la propiedad de numerosas patentes.

Falleció en Nueva York el 8 de mayo de 1952. Nadie de la industria del cine acudió a su funeral.

El Código Hays

¡Ah, el Código Hays! ¡Cuántas cosas se han hecho en tu nombre! ¡Cuánta barbarie! En definitiva, también es mi nombre, así que algo habré tenido que ver.

Purguemos, pues, la culpa hablando un poco de cine. Pero no vayamos por el camino recto, salgamos del sendero...